'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Paranoias urbanas - Por: Claudia Cadelo


Paranoias urbanas

Por: Claudia Cadelo
Octavo Cerco
octavocerco@gmail.com
'Su carné, ciudadano' - Imagen: Erick Jorge Mota Pérez

De acuerdo a la ley universal de las líneas telefónicas cubanas, después del aguacerón del miércoles mi teléfono se murió. No line, fue la nota post-morten que quedó en la pantallita del auricular. El jueves reportamos varias veces la avería pues, según los expertos, mientras más informes se hagan de la misma rotura, más rápido vienen los de ETECSA.
Cancelé para el viernes todos mis planes y me dispuse a esperar la llegada del técnico. Pasaban las horas: leí, escribí, fregué, limpié, no hablé con nadie durante todo el día y tuve tiempo para especular. Llegué a la conclusión de que había un alto por ciento de probabilidades de que el técnico que me tocara tuviera también un puestecito en el DSE. A las seis de la tarde mi teoría era una certeza absoluta. Salí a la calle y llamé al servicio de usuarios para que me informaran, si no de la hora, por lo menos del día previsto para la reparación: Lo siento, aquí no tenemos esa información, puede ser cualquier día, entre las ocho de la mañana y las cuatro de la tarde.
Previendo que cualquier día podría extenderse hasta septiembre, traté de cubrir el mes de agosto en guardias de media mañana y media tarde con mis amigos. En caso de salida del hogar por asuntos de emergencia, habría que informar a mi madre para que a toda velocidad cubriera el puesto y no se quedara la casa vacía. La vida es así, sólo hay que dejar de esperar para que lo esperado llegue, y dejar de buscar para que lo perdido aparezca.
El tiempo de El Ciro y mío fue el más afectado, por supuesto. Le comenté mi teoría del técnico pluriempleado del DSE y me miró con esa cara que pone cuando se cree que estoy paranoica. Hay quienes piensan que en Cuba todos son de la Seguridad del Estado, pero El Ciro es único, para él nadie es de la Seguridad del Estado, incluso si se demuestra lo contrario.
Me equivoqué. El sábado a las ocho y media de la mañana llegó el hombre en cuestión. No nos dio tiempo a hacer apuestas sobre su origen seguroso. Tenía mucha cara de susto, el pobre. Entró y antes de decir buenos días preguntó:
—¿No tendrán un modem conectado?
La cajita de mi línea está en el cuarto, detrás de la cama. Estuvo trasteándola bajo mi mirada escrutiñadora. Me parece que no puso ningún micrófono, aunque nunca se sabe. Igual las cosas que hablo acostada en la cama son intrascendentales. Dijo que el problema no era en la cajita y que tenía que hacer un recorrido por todo el cablerío de la casa. Yo puse cara de no me lo creo cuando la voz de El Ciro llegó desde la sala:
—Ya está arreglado.
Salimos del cuarto. Me estaba entrado culpabilidad con el tipo. Al fin y al cabo me había arreglado el problema y mis elucubraciones, pensé, parecían tan fantásticas como las reflexiones del compañero Fidel.
—¿Quiere un café? —pregunté con ánimo de bajar la guardia.
No pude llegar a la cocina porque él decidió hacer una llamada. Posición anterior: ¡En guardia! Me ubiqué a tres centímetros con la evidente intención de escuchar lo que hablara. No entendí nada. Creo que utilizó una jerga y colgó rápido. Debo haber abierto mucho los ojos, estaba realmente sorprendida. ¿Cómo es posible que uno no entienda lo que se habla en español a menos de un metro de distancia y en ambiente sosegado? Con la satisfacción de haber comprobado que tenía razón, y la inquietud provocada por tener a un seguroso en la sala, me fui a poner la cafetera. En eso comenzó el diálogo: 
—¿Viste la Mesa Redonda de ayer? —le soltó al Ciro.
—Nuestro televisor se ve muy mal.
—Un hombre habló sobre el colapso mundial de la economía.
Pero El Ciro no se dejó amedrentar:
—Bueno, según Karl Marx en el futuro no habrá dinero, ni líderes.
El tipo se desconcertó un poco. Yo le planté su tasa de café delante y no dije ni media palabra:
—Siempre habrá líderes.
—¿Ah sí? ¿Cómo se llama el presidente de Suecia, el de Dinamarca o el de Finlandia?
Eso fue lo último que capté. No tenía ganas de participar, además me daba mucha gracia. De pronto todo se había vuelto extremadamente hilarante. Se tomó el café rapidísimo y se fue. Las apuestas las hicimos después y aun siguen en pie: ¿seguroso o no-seguroso?
Imagen: Erick Jorge Mota Pérez