'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

Amigos de Contextus RadioVideo Digital

Amigos Proyecto Contextus en NetworkedBlogs

La sangre cubana de Rubén Blades - Por: Iván García



La sangre cubana de Rubén Blades

Por: Iván García 
 Desde La Habana 

“Asere, ¿es verdad que la madre de Rubén Blades era cubana?”, me pregunta incrédulo Arián, estudiante de 16 años. “Cubana y habanera”, le respondo.

Y es que en la isla, los jóvenes saben quién es Rubén Blades, conocen sus canciones y bailan con su música. Pero muchos desconocen que su progenitora, Anoland Bellido de Luna-Caramés y Pérez, nació en 1927 en Regla, pueblo situado al otro lado de la bahía de La Habana.

Al ser tan largos sus apellidos, adoptó el nombre artístico de Anoland Díaz. Además de cantante y pianista, trabajó en radionovelas. Myriam Acevedo, destacada actriz de teatro en Cuba, en su infancia conoció a Anoland.

“Anoland era también una niña excepcional. Desde pequeña tocaba el piano de afición como una verdadera profesional. Ella cantaba con voz de soprano y yo de contralto infantil. Al dueño de la CMQ (la principal emisora del país) se le ocurrió que nuestras dos voces podían hacer un dúo, y así fue. Se llamó Myriam y Anoland, el dúo perfecto, recuerda Myriam, quien desde 1968 vive en Italia.

Anoland era muy joven cuando en los años 40 se fue a Panamá. Una noche, mientras cantaba en un night club, la cubana se fijó en el hombre que tocaba el bongó en la orquesta que la acompañaba. Era Rubén Darío Blades Bósquez, panameño de origen colombiano y ascendencia inglesa. Su labor como detective de la policía no le impedía compartir su pasión por la música y la percusión. El matrimonio tuvo cinco hijos, el segundo de ellos, Rubén Blades Bellido de Luna, vino al mundo el 16 de julio de 1948 en el barrio San Felipe de la capital panameña.

Si el abuelo paterno de su natal isla de Santa Lucía se había ido a trabajar al Canal de Panamá, el materno, Joseph Louis Bellido de Luna Reinee, de Nueva Orleans marchó a Cuba, a luchar en la Guerra Hispano-Cubana-Americana. Le gustó el país y decidió quedarse, casándose en terceras nupcias con Carmen Caramés, natural de Galicia y con quien tendría 22 hijos, entre ellos, Anoland, fallecida en 1991.

El escritor cubano Leonardo Padura asegura que Rubén Blades llega a la música a través de Benny Moré, uno de los más grandes músicos que ha dado Cuba. El propio Blades lo confirma:

-Tenía 10 años cuando mi padre me llevó a ver a Benny Moré, de gira por Panamá. Lo hizo como quien va a ver el edificio más alto del mundo, porque Benny Moré era un inalcanzable. Después del bloqueo (de Estados Unidos a Cuba), me encontré con proposiciones más revolucionarias como Juan Formell con Los Van Van, Adalberto y su Son, Gonzalito Rubalcaba en la línea del jazz afrocubano (latin jazz). Me doy cuenta que en Cuba se estaba desarrollando una música novedosa y tremenda. Y entonces se produce un reencuentro con la música cubana actual, sobre todo a partir de que grabo con Juan Formell y Los Van Van la canción Muévete.

En casa de los Blades se escuchaba también a Pérez Prado y la Orquesta Casino de la Playa, fundada en 1937 y considerada la primera big band cubana.

En 1990, para celebrar los 45 años de su fundación, el grupo Clave y Guaguancó, que junto a los Muñequitos de Matanzas y Yoruba Andabó tocan la rumba más auténtica, le dedicó a Rubén Blades el disco Dime si te gustó, que incluye tres números del panameño: Para ser rumbero, Tiburón y Te están buscando.

Cuando Rubén Blades cantó en La Habana con la Fania All-Stars, en marzo de 1979, estuvo en Regla, patria chica de su madre. Lo cuenta en este video .

Su familia materna le inyectó en las venas lo mejor de la música cubana, y de la paterna recibió lecciones de vida, en especial de su abuela, la panameña Emma Bósquez de Laurenza. “Mi abuela Emma era del carajo. Siempre me decía que la peor pobreza era la espiritual. Era maestra, escritora, pintaba, defendió los derechos de la mujer, fue rosacruz, espiritista y vegetariana en la década de los 30. Ella fue quien me enseñó a leer y escribir, a los 4 años”, confiesa.

Abogado de profesión, la carrera de Rubén Blades ha estado tan vinculada a la música como a la política.

En 1993, en carta abierta a Fidel Castro, protestó por el arresto de la poetisa cubana María Elena Cruz Varela y criticó la larga permanencia de Castro en el poder. Más recientemente, en abril de 2010 dijo que el gobierno de Cuba “sigue exhibiendo un nivel de intolerancia, intransigencia y temor que resulta contradictorio a su mil veces expresada convicción de que la abrumadora mayoría del país apoya el marxismo-leninismo”.
Fotografía: Internet