'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Augusto Álvarez Rodrich: “Alan García no encarna el progreso del Perú”


Augusto Álvarez Rodrich: “Alan García no encarna el progreso del Perú”

Entrevista de Paul Alonso
Publicada en Terra, julio, 2010

Se declara políticamente de “centro”. Piensa que el Perú ha progresado, pero que los partidos políticos no sirven. Acaba de inaugurar “Primera Noticia”, un nuevo espacio periodístico mañanero en ATV. Conduce también un programa de radio en RPP y tiene una punzante columna en La República. Fue director del diario Perú21 hasta que lo despidieron en 2008 por “diferencias editoriales”. Dice que fue “estupendo”. (Entrevista de Paul Alonso, publicada en Terra, julio, 2010) 

Nos recibe en su casa de San Isidro. En esta entrevista, Augusto Álvarez Rodrich habla de la lógica de pensamiento de Alan García, critica la propuesta de penar los “contenidos obscenos y pornográficos” en los medios, y dice que las elecciones del 2011 no son trascendentales. 

“Primera Noticia”, tu nuevo programa junto a Pamela Vertiz, comienza muy temprano ¿Cómo se mantiene a un espectador interesado a las 5:30 a.m.? 

Yo estoy aprendiendo recién a hacerlo, porque no he estado en este oficio. Tienes productores que saben cómo se hacen las cosas. Es, además, no sólo muy temprano, sino que ahora es uno de los segmentos más competitivos de la televisión. Todos los canales tienen un programa en un formato parecido a esa hora.

¿Cómo se hace para mantener la audiencia? Mira, hay que generar entusiasmo, darles noticias interesantes en la mañana e irlos despertando. Hay que tener en cuenta que no muchas personas ven todo el programa, sino a medida que la gente se va despertando. Son como olas que van entrando, es un programa como “ómnibus”. La gente se va yendo a trabajar, y es para un público de diferentes horarios. 

El programa aparece en un contexto electoral. ¿Cómo van a manejar este tipo de cobertura política? 

El programa está pensado para que tenga un peso importante en esos temas. La idea es darle un perfil y una personalidad para que sea uno de los programas noticiosos más importantes en el debate electoral, en presentar las alternativas, en discutir con los candidatos. De hecho, en la primera semana ya han estado Lourdes Flores y Alex Kouri. 

Fuiste director del diario “Perú21″ desde su fundación hasta noviembre del 2008, y le diste un espíritu particular y atractivo. ¿Cómo lidiaste con el despido por “diferencias editoriales”? 

Estupendo. La verdad es que me vino de maravilla. La salida se vio más turbulenta y aparatosa de lo que en realidad fue. Yo tenía un trato con los accionistas por el cual yo era el director del diario. Era el que dirigía y el que “cortaba el jamón”, ahí, desde la portada hasta el crucigrama. Ellos mantenían la decisión de que cuando no les gustara me botaban. Y eso fue lo que ocurrió en noviembre del 2008, cuando ellos sintieron que querían una línea editorial algo diferente. Me da la sensación, nunca fue explícito, que ellos querían una línea editorial que fuera menos crítica del gobierno de Alan García. Entonces, cambiaron de director y ya. A mí, en lo personal, me vino estupendamente bien, porque fue una oportunidad para cosechar sobre lo que había hecho y pasar a otras cosas, como probar más la radio, la televisión, mi columna… Hacer una columna cuando eres director es diferente que hacerla cuando eres columnista nada más, juegas con mucha más libertad, no tienes que defender todo lo que es el diario, sino defiendes tu espacio libre y, entonces, me ha venido bien. 

Tu despido puso sobre el tapete el tema de libertad de expresión. ¿Crees que el gobierno de Alan García ha tenido fuertes presiones o restricciones a libertad de expresión? 

Yo he sido director de un diario con Toledo y con García. Con Toledo era una cosa y con García es otra cosa. No diría que hay presión, pero sí una presencia mayor. García es muy hábil en mantener relaciones con los propietarios y los dueños para hacerles seguir una lógica de pensamiento: 1. ‘El Perú esta progresando’ (lo cual es cierto). 2. ‘Yo encarno el progreso del país’ (lo cual no es cierto). Pero García los convence de que él encarna verdaderamente el progreso y que si algo le pasa a él ese progreso se va a enturbiar, a perjudicar. Les plantea que pueden criticar a los payasos del circo, pero no al dueño: ‘critiquen a Del Castillo, a Meche Cabanillas, a otros, conmigo no se pueden meter porque si me critican a mí están beneficiando a Ollanta Humala’, eso es lo que les ha dicho y algunos se lo han creído. No todos felizmente. Sería injusto decir que eso ha ocurrido con todos los medios. Yo diría que fueron algunos medios en algún momento, y /o algunos medios que todavía siguen muy cercanos a la línea de García por ese motivo. 

En tiempos de ‘reality shows’, la presión del rating y la farandularización de la sociedad, ¿cómo crees que un periodista de TV debe manejar su poder sobre la agenda noticiosa? 

Todo sirve. Yo no estoy en contra de la farándula. Es un tema interesante, como el deporte. No creo que sean temas menores, sino que son parte de la realidad de un país. La gente quiere enterarse de lo que sucede aquí o afuera, y en todos los ámbitos. No sólo quiere política y economía. También quiere saber cómo baila el gringo Karl y Karen Dejo, si se pelean o no. Es parte de los intereses de la gente tiene y yo he aprendido que la gente tiene intereses más variados de lo que los periodistas creemos. No son monotemáticos. Les interesa leer, escuchar, ver de todo. Por lo tanto, la cosa es armar un combo que sea completo y que satisfaga los intereses variados. 

En una de tus columnas recientes criticaste la propuesta de Belmont de penar la difusión de contenidos “obscenos o pornográficos”, porque eso favorece a la censura. Hablabas, más bien, de auto-regulación en los medios. ¿Cómo se logra eso? 

Buen punto. Lo de Beltmont ocurre en un contexto en que sí hay una preocupación por el tema. En los kioscos, hay portadas que son infames, un asco realmente. Pero cuando pones una norma y una regla que te dice hasta qué parte de la teta se puede ver, mira, el siguiente paso es hasta qué parte de García puedes criticar. Todas esas normas tienen la orientación de ir mellando la libertad de expresión. Uno debe ser consciente de que hay problemas en los medios que son muy claros y que no se está teniendo el cuidado que se debe. La solución pasa por la autorregulación de los medios, por una capacidad de autocrítica, de sentarse a conversar de sus problemas y poner reglas para no cometer algunas cosas erróneas que sí están ocurriendo. 

Eres economista y has tratado el tema del poder en el Perú. ¿Cuál crees que es el problema de fondo sobre la manera en que funciona el poder en este país? 

El poder es bastante informal. El sistema institucional peruano ha perdido peso. Los partidos políticos, que deberían ser parte central del poder en el Perú, son hoy en día casi entidades inexistentes. Son cascarones que no sirven para nada, no pueden intermediar las demandas entre la gente y los entes donde se toman decisiones vinculadas al presupuesto, las obras, etc. Tenemos vacíos de poder que al final pasan a ser llenados de manera informal por reclamos de la gente. En algunos casos, es la prensa la que llena estos vacíos, porque no hay instituciones formales antes las cuales quejarse. 

En una entrevista dijiste que te considerabas políticamente de “centro”. ¿En qué consiste eso en el Perú? 

En qué en economía soy de derecha y en política de izquierda. Entonces, en promedio, me sale centro. 

¿Cómo ves el panorama de las próximas elecciones presidenciales del 2011? ¿Qué crees que es lo más importante que está en juego? 

No creo que sea una elección trascendental. Creo que va a ganar alguien del sistema, entendido eso tanto en la parte política como económica. No veo una elección con tantos sobresaltos, pero veo una elección con pocas ideas. Siento que el país ha hecho dos décadas de crecimiento económico, pero todavía no encuentra cómo resolver problemas de educación, salud, seguridad, justicia. Eso no está arreglado. Somos sólo una economía que crece con mucha potencia, pero que no arregla temas estructurales de servicio público básico para la población. Mientras eso siga así, seguiremos siendo una economía que no se vuelve inclusiva para ese 25% más pobre de la población, los que no logran engancharse al progreso.
Fotografía: Internet