'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Cuando el orden de los factores sí altera el producto - Por: Claudio Fernández

Cuando el orden de los factores sí altera el producto

Por: Claudio Fernández
Kaos en la Red

En estos momentos, en Cuba existe un índice de desempleo abierto (pero encubierto) del 11%. Más de 600 mil personas viven en el limbo laboral del “invento”, lo que unido a los más de 500 mil que se pretende desvincular en los próximos meses, suman poco más de 1 millón 100 mil personas, más del 21% de la fuerza laboral del país.
Si se cumplen las expectativas del gobierno, en menos de un año otro medio millón serán cesanteados, sumando 10 puntos porcentuales a la ya abultada cifra de desempleados que deberán “inventar” su subsistencia.


Más de 1 millón 600 mil personas laboralmente aptas, instruídas y calificadas rondarán por las calles y veredas de ciudades y campos buscando desesperadamente algo que llevar a la mesa de su casa.
Y ante tamaño desastre el gobierno nos presenta un “Programa” de autoempleo que supuestamente sacará a flote al país. “Programa” que no incluye capacitación, asesoría, financiamiento, venta de herramientas o maquinaria; ni garantiza los insumos necesarios, los canales de distribución, etc. Además de no garantizar el marco jurídico para relaciones mercantiles, o la defensa de los consumidores, ni aclarar el régimen fiscal… ni nada.
Así, que si al gobierno cubano realmente le interesa que este fabuloso Plan de autoempleo funcione, es evidente que está haciendo muy mal las cosas, poniendo al burro detrás de la carreta.
Súmenle esto a la eliminación de los subsidios y la pronta desaparición de la libreta de racionamiento (que a estas alturas más que racionar sirve de salvavidas temporal a muchas familias), y se dará cuenta que, en esencia, le han dicho al pueblo cubano: “Arréglenselas como puedan, que yo ya no me voy a hacer cargo de tanto vago”.
Con todo respeto, ese Plan es un cuento que no me trago. Aquí hay gato encerrado y no nos han dejado ver ni la cola.
Raúl Castro podrá ser cualquier cosa, pero tonto no es, él sabe que no hay quien controle a millón y medio de gente deambulando por la calle, sin empleo ni beneficio; así que detrás de todo lo dicho existe un Plan, no el B, sino el verdadero, el Plan A de Raúl Castro.
Y ¿cuál es ese Plan?
Para no hacer el cuento largo, sugiero a los interesados revisar la historia (casi reciente) de la “hermana” República Popular China.
En lo que nos corresponde, Raúl está creando las condiciones necesarias para que su Plan de llevarnos hacia un capitalismo de partido único como el de China, donde, evidentemente, los grandes millonarios del mañana sean ellos, la oligarquía en el poder.
Y al resto de la población le corresponda el papel de masa asalariada, sin derechos de asociación, sindicatos libres, huelgas o cualquier otro que pudiera interferir con la salud financiera de sus negocios.
Y que no sólo se logre, sino que sea bienvenido y agradecido por una población desesperada que verá en el “Gran Plan” la salida triunfal a sus problemas, sin siquiera darse cuenta que le están vendiendo el alma y la propia vida al mismísimo diablo.
Para lograr sus objetivos, Raúl necesita, en primer lugar, disponer de una “masa crítica” de futuros asalariados desesperados, dispuestos a vender su fuerza de trabajo por algunos pesos más de los que hoy recibe.
El segundo punto es disponer del marco jurídico necesario para que sea posible la explotación asalariada no estatal, cosa que ya logró con la promulgación del correspondiente decreto ley.
Además, necesitaba el marco jurídico para permitir a largo plazo la instalación de grandes maquiladoras extranjeras, dando las garantías necesarias a los futuros inversionistas. En agosto se publicó el decreto ley 273, que permite contratos de arrendamiento de tierras a extranjeros hasta por 99 años.
Muchos nos fuimos con la finta de los campos de golf, condominios, marinas y casas para millonarios en el paraíso tropical (datos convenientemente “filtrados” por el propio gobierno), proyectos secundarios en todo este Plan. La verdadera razón para esta medida radica en otros intereses mucho más productivos.
El puerto del Mariel, con inversión fundamentalmente brasileña, se está convirtiendo en unos de los centros de distribución de mercancías más importantes del mundo. ¿Para qué requiere Cuba en estos momentos un puerto de tal magnitud si la mayoría de su infraestructura portuaria está subutilizada (y destrozada)? ¿No sería más lógico recuperar la existente y garantizar las necesidades normales del país en los próximos 20 años?
Se acaba de dividir la provincia Habana en dos provincias nuevas: Artemisa y Mayabeque. ¿En realidad, qué urgencia económica existía en las condiciones actuales para realizar tal división?
Por debajo del agua (y no precisamente “por la izquierda”), la oligarquía hace años ha estado en negociaciones con empresarios chinos, rusos y Lula, el gran empresario brasileño. De estas negociaciones ha surgido un fabuloso Plan de desarrollo capitalista de grandes maquiladoras (léase armadoras) de productos chinos con mercados objetivos en Norteamérica y Europa.
Rusos y brasileños se volcarán en el negocio del transporte naval y la explotación petrolera, donde tienen gran experiencia. Los chinos instalarán enormes naves de ensamblado donde legiones de sub asalariados sin derechos armarán, casi a mano (para lo cual no se requiere ninguna transferencia de tecnología), cuanta porquería china se venderá en los mercados norteamericanos y europeos, bajando considerablemente los costos de transportación, lo que permitirá ofrecerlos a precios sin competencia.
Por supuesto que estas maquiladoras no pueden estar sujetas a los actuales esquemas de empresas mixtas, sería un gran desperdicio de oportunidades para la oligarquía. Además, ya va siendo hora que todo tome su lugar: estas nuevas empresas tienen que ser privadas.
Una vez creadas las condiciones, todo irá cayendo en su lugar. Los trabajadores aparecerán solitos, nadie tendrá que movilizarlos, nadie tendrá que preocuparse por las condiciones en las que vivan y lo mejor, no tendrán siquiera derecho a huelga. Se les pagará lo que a los nuevos capitalistas les dé la gana y podrán ser despedidos sin previo aviso y sin liquidación si dan problemas.
Más de millón y medio de desempleados frustrados y desesperados que no encuentren más salida que voluntariamente emplearse donde sea, constituyen una masa más que crítica.
Sólo así puede entenderse que el gobierno cubano esté haciendo todo lo posible para que el supuesto Plan de autoempleo fracase desde su nacimiento.
Para los cubanos de a pie que hoy ya están en los negocios, las nuevas medidas anunciadas por Raúl Castro son bienvenidas. Al parecer, ahora podrán hacer las cosas sin esconderse, y los que van a ser despedidos encuentran alivio en la oportunidad de autoempleo. Lo que no cuentan es que con tanta competencia que pronto inundará el mercado y sin proveedores de insumos, herramientas, maquinaria, ayudas, etc, la cosa se va a poner color de hormiga.
La oposición interna y una parte de la migración se frota la manos pensando que pronto podrán volver al terruño a invertir sus ahorros, montar sus negocios y terminar sus días en el paraíso tropical.
Pero, pronto los que hoy dan saltos de alegría estarán mendigando por las calles, y los que allende los mares se hacen ilusiones descubrirán que las oportunidades sólo son para los revolucionarios. Entonces, justo antes de que empiecen a estallar las protestas, será el momento del despegue empresarial de la oligarquía y sus socios chinos, brasileños y rusos. Los españoles hace rato están en el negocio.
¿Y después? Se los dejo de tarea.
Fotografía: Internet