'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Prohibido, pero posible - Por: Yoani Sánchez


Prohibido, pero posible

Por: Yoani Sánchez
Columnista Invitada

El humo se me pega en el pelo, en la ropa y durante toda la noche llevaré  olor a tabaco, aunque soy de esos adultos cubanos que nunca han fumado. El hombre de la mesa de al lado ha consumido caja y media de Hollywood en el breve tiempo que lleva aquí y usa una lata de cerveza vacía como cenicero. En la pared, una señal muestra un cigarro atravesado por una línea roja y el fondo blanco del cartel está manchado de nicotina. No hay remedio, soy una fumadora pasiva aunque desde 2005 en mi país se aprobó un decreto que debería protegerme los pulmones.

Pasé indemne de esa primera “cachada” de complicidad que los muchachos prueban -para demostrar cuánto han crecido- mientras están sentados en círculo. Sin embargo, el 32% de mis compatriotas se quedó enganchado a esa travesura juvenil y hoy gasta una buena parte de sus recursos personales en adquirir Criollos, Populares o H. Upmann. Se trata de una de las cifras más altas de la región, quizás equiparable con los elevados niveles de alcoholismo, estos últimos no declarados oficialmente. Aunque la mitad de los hogares de la Isla están expuestos al humo, en nuestra casa somos un ex fumador, un adolescente que no parece estar interesado todavía y esta servidora que le sumergía las cajetillas en agua a su padre para disuadirlo de dejar el vicio.

La resolución para resguardar a los que no fumamos es estricta y sumamente moderna, pero en la práctica apenas si llegó a funcionar un par de semanas. No conozco a nadie que haya sido multado por infringir la norma antitabaco en un lugar público o en el transporte urbano y cerca de las escuelas primarias y secundarias se siguen vendiendo diferentes marcas de cigarros. No obstante mi abstinencia, hace un par de meses me diagnosticaron un enfisema pulmonar y el médico me hizo un guiño mientras decía “¿Fumas, verdad?”. Tuve deseos de comprarme una docena del más fuerte de los tabacos, darme bocanadas prolongadas y lanzar el humo sobre el papel mojado de una ley que no se cumple, sobre quienes han hecho de estas regulaciones simple letra muerta. Pero no sé, presiento que si lo hiciera recibiría una de las pocas multas que se han emitido en estos cinco años
Fotografía: Orlando Luís Pardo