'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Calle Goiri - Por: Nieves Angulo


Calle Goiri

Columnista Invitada

Nuestra vida fue cambiando, Angel terminó la mili, la gente con la que vivíamos ya no nos daba el mismo rollo. T…se fue con su chica a vivir por Aluche y mi chico y yo decidimos hacer lo mismo, nos fuimos a vivir solos.

Como yo tenía más tiempo que Angel busqué vivienda, queríamos seguir viviendo por la zona entre Cuatro Caminos y Plaza de Castilla. Lo que hace la desesperación y la falta de dinero jajajaja.

Encontré un piso amueblado, (nosotros no teníamos muebles propios), era antiguo y una edificación del tipo “corrala”, para los que no sepáis qué es un edificio con corrala , lo buscáis en google porque no os lo voy a contar, (se siente) jajaja…

El piso era un espanto, techos altos, muebles antiguos y oscuros, cortinas de terciopelo en tonos vinos y verdes, todo como muy tétrico.


Como me sobra imaginación enseguida vi las posibilidades del piso, pregunté al dueño si podía pintar los muebles y al darme el ok no me importó alquilarlo, estaba en la zona que queríamos, lo podíamos pagar y éramos jóvenes e íbamos a tener nuestra primera casa para nosotros solos, empezaba una nueva experiencia.

Lijé muebles los pinté de colores claros y pasteles, pero las cortinas no tenían arreglo posible, me recordaban a las que ponen como atrezzo en los castillos de las películas de miedo, bueno, teníamos ilusión y no podíamos pagar otras.

Había otro pequeño inconveniente, el piso al ser antiguo, había tenido primitivamente el wc en el pasillo, eso era muy común en los barrios obreros, en las casas no había ni water y menos ducha o baño, la gente se lavaba en barreños, calentando agua y por etapas, primero cara y cuerpo, luego el culete y por último los pies; el retrete se compartía con todos los vecinos de tu piso, ¡joder, me estoy dando cuenta de lo vieja que soy!!!, jajajaja…

El caso es que el dueño del piso hizo una pequeña reforma y puso un cuarto de baño quitando un poco de espacio a la cocina, el piso era como sigue:

Entrada cuadrada con tres puertas muy altas, una puerta daba a la cocina y en esta, había una puertecilla que era el cuarto de baño, lo denomino así porque soy positiva y benévola, era un cuchitril con un lavabo, taza de wc y plato de ducha; el lavabo era de unos 35cm aproximadamente, quiere decir que imposible no llenar el suelo de agua y no salpicar la taza del wc que estaba pegada al lavabo, algunas veces mientras uno se estaba lavando las manos (por ejemplo), entraba otro a orinar y salía limpio como los chorros del oro, en cuanto a la ducha, te tenías que duchar de perfil (como los egypcios) y aunque pusimos una cortina, también salpicabas el wc, nunca he tenido un water más limpio, se mojaba por todos lados.

Otra puerta daba a una habitación italiana (quien no sepa lo que es, que lo vuelva a buscar, internet es un pozo de información), ahí pusimos mi estudio de pintura donde hice un cuadro por encargo muy grande de cacería, con ese dinerito extra compramos cosillas para la casa, en la habitación del fondo iba nuestro dormitorio.

La cama del dormitorio era otro cantar, muy antigua, hubiese hecho las delicias de cualquier anticuario, pero altísima, de acuerdo, yo soy bajita, pero estoy segura que aunque hubiese sido más alta hubiese tenido que saltar igual para acostarme, eso era lo que hacía exactamente, saltar para acostarme.

La tercera y última puerta lllevaba a un cuarto al que hicimos comedor, entraban apenas la mesa y cuatro sillas, pero es que la mesa era cuadrada y muy grande, ocupaba prácticamente todo el cubículo.

En la calle Goiri vivimos poco tiempo, pero fueron tiempo de risas y más risas y sobretodo aprendimos lo bonito que es asearse en grupo y el ahorro de energía jajajaja.
 
Fotografía: A pesar de todo