'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Respuesta a 'La Bobada Literaria' - Por Sergio Esteban Vélez


Respuesta a 'La Bobada Literaria'

Columnista El Mundo

Amigos de La Bobada Literaria:

Me he enterado de que he sido escogido como
“El personaje del mes”, en La Bobada Literaria.

Gracias por este reconocimiento. Nunca imaginé que árbitros tan sesudos como ustedes me ubicarían en un altar, al lado de personajes de máxima categoría nacional, como Noemí Sanín y Armando Benedetti.

Les quedó muy bien lograda la reseña. Y todo lo que dicen es verdad: los poemas, en realidad, son muy malitos. Por eso fue que dejé la poesía. Además, como dice mi amigo Fernando Vallejo, la poesía, ¿para qué?

Y hablando de Fernando, no fui yo el que lo bautizó "el viejito terrible", como dice un comentarista. Fue él mismo quien se llamó así, cuando le pregunté si se sentía un "enfant terrible".

En cuanto a la comparación de Belisario, tienen toda la razón: jamás podré llegarle ni a los tobillos a Rimbaud. Creo, sin embargo, que Belisario no se refería a la calidad estilística, sino a la precocidad para escribir: Rimbaud comenzó a publicar libros a los 16, y yo, a los 12.

Lo que sí les rogaría es que, en el ítem "Poemas del Niño Poeta", aclaren que esos poemas fueron escritos cuando yo tenía 12 años de edad. La poesía posterior es muy distinta. Los invito a leer, por ejemplo, estos: http://www.sergioestebanvelez.com/pages/Poesia_actual_de_Sergio_Esteban_Velez-1399097.html 

No sé si les vayan a gustar, pero, por lo menos, me tranquiliza pensar que cuentan con el visto bueno de poetas como Meira Delmar, Dora Castellanos, Olga Elena Mattei, Maruja Vieira, José Luis Díaz Granados, Ernesto Cardenal, Rogelio Echavarría y Carlos Germán Belli.  A lo mejor, como todos estos amigos son de otra época, sucederá que la verdad es que he estado aconsejado por personas desactualizadas en cuestiones poéticas (pero inmensas en sus propios períodos). Esperemos que el tiempo se encargue de hacer las depuraciones pertinentes.

Sobre los “ensayos”, tienen razón: debería cambiarles el nombres por “reseñas”. Lo que pasa es que ya tengo muchas reseñas en la sección “Columnas”. Pero ustedes siguen teniendo razón.

En cuanto a Silvio Rodríguez, no estoy persiguiendo a nadie por motivos ideológicos. Simplemente, estoy haciendo uso de mi sagrado derecho a protestar, y, así como once millones de personas salimos, hace dos años, a marchar contra las Farc, yo considero que en Colombia no debemos rendirle tributo a un personaje que, por 15 años, fue senador de un gobierno asesino, sancionado mundialmente, y que, por lo demás, ha encabezado manifestaciones y firmado cartas para justificar asesinatos, torturas y encarcelamientos por motivos ideológicos.  Mi noción de tolerancia es muy similar a la que opera en Alemania: allí, las libertades legales preconizan que tenemos que respetar si eres homosexual, si te tiñes el pelo de azul, si eres sadomasoquista, o heroinómano, o si escribes en contra del gobierno... Pero vas a la cárcel si publicas libros u organizas asociaciones con el fin de promocionar el nazismo.  ¡Las libertades individuales van hasta donde comienza el plano de los delitos de lesa humanidad! 

Sobre su comentario de que soy todo un lagarto: me sorprende que haya necesidad de decirlo.  Solamente con ver las fotos que ustedes han seleccionado (que son menos del 1% de mi galería), pueden darse cuenta de mi grado de lagartería. No sé cómo hicieron mis paisanos medellinenses para soportarme, con mis aires de poeta decimonónico, en todos los cocteles de la ciudad, durante diez años (a los 13, ya, como “Niño Poeta”, andaba todos los días en eventos culturales y mis amigos eran señores escritores de 80).

Y también tienen razón en lo de mis boinas, mis vestidos y mi gran colección de corbatas y de pañuelitos de los años 30: ¡quería parecerme a D’Annunzio y a Proust! ¡Menos mal eso es lo que tienen para criticarme! ¡Comparado con los excesos de  las vidas de los grandes poetas y artistas de la Historia, eso de ser exéntrico es un mal menor! Pero, para que se tranquilicen, les cuento que ahora estoy en Canadá y llevo una vida muy tranquila, de estudiante universitario normalito. No me quito los jeans... aunque, en invierno, ¡hay que vestirse como un muñeco de nieve! Y, aunque a veces me hacen falta los cocteles y las solemnidades de mi adolescencia, me consuelo “armando el avispero” en mi tierra,! a larga distancia!

Y, en cuanto a eso de que los poetas deberíamos estar mejor cultivando la tierra y no versos, nuevamente la razón es de ustedes. Cuanto más lo medito, más me convenzo de que la poesía ya no tiene función, ya perdió el significado que tuvo en siglos anteriores. Con los afanes, avances y urgencias del mundo contemporáneo, eso de dedicarse a escribir versos puede resultar imperdonable; especialmente si tenemos en cuenta que esos esfuerzos podríamos enfocarlos  a trabajar por los más necesitados, por los que sufren, por los que no tienen voz. Cada vez que me acuerdo de la guerra y del hambre, me parte el alma saber que es tan poco lo que puedo hacer. ¡Pero prometo ponerle más energías al asunto!

Nunca pensé que podría ser protagonista de una publicación como la de ustedes, que goza de tanto prestigio y es tan apreciada y acatada por los conocedores de la buena Literatura.
Para terminar, les agradezco, una vez más, por hacerme el honor de invitar a la gente a explorar mi trabajo. En estos días, en que estoy radicado fuera de mi país, sólo comentarios como los de ustedes me hacen pensar que todavía estoy allá, que todavía soy tenido en cuenta en mi comunidad, ¡que no me han olvidado! Gracias. Enlace La Bobada Literaria
 Fotografía: Sergio Esteban Vélez

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