'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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El primer sorbo de agua - Por: Yoani Sánchez



El primer sorbo de agua

Generación Y

Después de 134 días sin probar alimentos sólidos y sin tomar ni un sorbo de líquido, Guillermo Fariñas llevó a sus labios un vaso plástico de color rojo y bebió un poco de agua. Eran las dos y 15 minutos de la tarde del jueves 8 de julio y del otro lado del cristal de la sala de Terapia Intensiva donde está ingresado, decenas de amigos que lo observaban se pusieron a aplaudir como si hubieran sido testigos de un milagro.

Fariñas ha ganado una batalla pero todavía sostiene un duro combate contra la muerte, porque el terreno donde han tenido lugar las acciones de esta singular beligerancia ha sido su propio cuerpo, que es en fin de cuentas el único espacio que encontró disponible para llevar a cabo su campaña. Sus intestinos son ahora como conductos de un papel muy frágil destilando bacterias por los poros, su vena yugular está semi obstruida por un trombo que si llegara a desprenderse pudiera alojarse en el corazón, el cerebro o los pulmones; o más exactamente, en su corazón, en su cerebro, en sus pulmones. Ha tenido que enfrentar en cuatro ocasiones infecciones con estafilococos áureos y en las noches un agudo dolor en la ingle apenas le permite dormir.

Su esófago apergaminado no esperaba aquel primer sorbo de agua. Le produjo un dolor tan profundo en el pecho que por un instante sospechó que estaba sufriendo un infarto, pero lo soportó en silencio. Del otro lado de su pieza encristalada estaban observándolo expectantes aquellos que durante días habían sostenido una vigilia en las afueras del hospital orando por su vida y otros que habían llegado desde muy lejos hasta la mitad de la isla para pedirle que terminara su martirio y para ser testigos de su victoria. No quiso aguarles la fiesta a los jubilosos colegas que aplaudían el triunfo de su causa y convirtió en sonrisa el gesto de dolor.

La familia de Guillermo Fariñas me permitió cuidarlo en esa, su primera noche después de finalizar la huelga y él me consintió ser testigo de su sufrimiento, de sus menudas malacrianzas, de sus humanas debilidades. Sólo entonces descubrí al verdadero héroe de esta jornada.


 Fotografías: Ver Generación Y