'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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El carnaval de los muertos - Por Yoani Sánchez

El carnaval de los muertos
Por Yoani Sánchez
Generación Y

La rumba va de un lado a otro y el jolgorio surca el malecón habanero, en un verano que obliga a secarse el sudor con las mangas de la camisa. Desde el octavo piso de un edificio cercano, un hombre ya no puede escuchar las tumbadoras y los gritos de los borrachos. Sus pensamientos van acompañados de ráfagas de ametralladoras, del olor de un África lejana donde perdió a un amigo, la cordura y el sueño.

Ariel es el personaje protagónico de El carnaval y los muertos, última novela de Ernesto Santana, un auténtico escritor sombra, en una ciudad también apagada. Para quienes ya conocemos su escritura, cruda, certera y cargada de cuestionamientos, este nuevo texto nos hace reencontrarnos con una sordidez cotidiana que de tan común ya casi ni vemos. Nos arrastra hacia el trauma de quienes fueron llevados a tierras distantes e involucrados en una guerra que no entendían, que todavía hoy muchos no comprendemos. La historia de amor, los fantasmas, el VIH, componentes también de este drama de apenas 175 páginas. Una ficción de muertos que van y vienen, de espectros con charretera y medallas, llenos de alcohol, necesitados de olvidar, urgidos de lanzarse al vacío. En fin, un libro al estilo más íntimo y descarnado de Ernesto Santana, ganador este año del concurso literario “Novelas de Gaveta Frank Kafka”.

Muy pronto estaremos presentando en nuestra casa -piso catorce de un edificio modelo yugoslavo que bien podría estar en cualquier parte de Cuba- esta obra estremecedora e indispensable. No son bienvenidos ni el triunfalismo ni la desesperanza.
 Foto: Internet