'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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Agradecimientos - Por Sergio Esteban Vélez

Agradecimientos
Por Sergio Esteban Vélez

Aunque en la universidad aprendí que no se debe hacer uso de columnas de opinión para referirse a asuntos personales, mis lectores comprenderán que, ante la especialísima y feliz circunstancia que expondré a continuación, lo mínimo que puedo hacer es agradecer, a través de este espacio, cada apoyo y tantas felicitaciones.

A raíz de los premios de periodismo que gané en las pasadas semanas, he recibido una avalancha de manifestaciones de aprecio que nunca habría imaginado. Un número inesperado de amigos y lectores han colmado el buzón de mi correo electrónico con mensajes de cariño y de plácemes (ya que, en medio de mis estudios, no alcanzo físicamente a contestar por separado a cada uno de ellos, escribo esta columna con mi agradecimiento para todos).

Publicaciones informativas de todos los medios, de Colombia y del Exterior, me han estimulado para el futuro al transmitir mis buenas nuevas. Pero talvez lo que más me ha sorprendido y llegado al alma es la voz de congratulación que me han hecho llegar mis colegas columnistas y comentaristas de prensa, no sólo a través de e-mails, sino de notas en sus columnas. Desde las páginas de EL MUNDO, colegas tan admirados como Olga Elena Mattei, Mariluz Uribe de Holguín, Carmen Vásquez, Luis Fernando Múnera, Humberto López, José Alvear Sanín, Hugo Álvarez Restrepo y Bernardo González White (sin hablar de los completísimos artículos informativos de Diana Carolina Mejía) se unieron a la alegría que me inunda, de la misma manera que, desde El Colombiano, lo hicieron Elbacé Restrepo y Raúl Tamayo Gaviria. No tengo palabras para agradecerles. Esta es una de las circunstancias en que uno recuerda que “inefable” significa “sin palabras”.

Y ese mismo “sin palabras” fue el que sentí cuando me enteré de que era ganador del Premio Simón Bolívar. En un país tan lastimado como Colombia, cuya problemática política y social y cuya crisis de criminalidad azota a la ciudadanía y a los militantes mismos del mundo de los medios (hasta el punto de convertirlos en víctimas personales de dicha criminalidad), la existencia de un premio como este produce alivio, no sólo en el sector del periodismo que sigue las ideas y los eventos políticos, sino también en el de todas las otras áreas de este oficio, como la mía, la cultural. Por eso, quiero manifestar mi más sincero agradecimiento al doctor José Alejandro Cortés y a la maravillosa Yvonne Nicholls, que han sido no sólo los creadores de este premio, sino también los quijotes que siguen luchando cada año por que este se realice según lo diseñado.

Y en este momento de dar las gracias, quisiera aprovechar para extender también mi abrazo de gratitud indeleble a las siguientes personas:

- A mis padres, J. Fernando Vélez y Patricia Peláez, que me inculcaron la pasión por la cultura y que han sido mi mayor apoyo desde siempre en los cometidos que me he propuesto.

- Al doctor Guillermo Gaviria Echeverri, ejemplo para cuantos sintamos la vocación del periodismo, prohombre de Antioquia y de la nación entera, quien, con magnanimidad, me ha dado cabida en este diario y ha hecho posible que pueda mantener este canal de comunicación con la comunidad, mi mayor vínculo con mi gente, especialmente en estos momentos, cuando estoy lejos del país.

- A la corajuda editora general de EL MUNDO, Irene Gaviria Correa, quien ha creído en las propuestas de este joven poeta impertinente y ha hecho que en EL MUNDO me sienta como en casa.

- Al subdirector, Arturo Giraldo Sánchez, paciente y generoso, profundo conocedor de su oficio y hombre de criterio admirable.

- A la Jefe de Desarrollo Editorial, Luz María Tobón, siempre abierta y receptiva ante mis ideas y sugerencias. Sin su entusiasmo, habría sido imposible la publicación del especial sobre el maestro David Manzur, vencedor en el Simón Bolívar.

- Al maestro David Manzur, mi amigo dilectísimo desde hace un decenio, quien siempre ha impulsado mis iniciativas y quien, en el caso especial de la realización del trabajo premiado, depositó en mí su confianza y prestó toda su colaboración.

- A los eminentes periodistas cubanos Pablo Felipe Pérez Goyry y Roberto Fernández, del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano, que le apostaron a mi candidatura al Premio José María Heredia.

- A mi eterna amiga Olga Elena Mattei, una de las más altas representantes femeninas de la poesía colombiana, mi mayor consejera, no sólo en la vida, sino también a la hora de publicar mis columnas más polémicas.

- A dos hombres grandes de la historia de Antioquia, Jorge Rodríguez Arbeláez y Octavio Arizmendi Posada, que en paz descansen. Ellos fueron fundamentales, durante mi adolescencia, para mi formación cívica, democrática y humanística.

- A la espiritualísima María Cristina Uribe de Arango y a su benemérito esposo, el doctor Adolfo Arango Montoya, verdaderos ángeles para la materialización de mis sueños.

Para terminar, quisiera rendir homenaje a quienes me antecedieron como recipiendarios del Premio Simón Bolívar. Como no me alcanza el espacio para referirme al trabajo de cada uno de ellos, deberé limitarme a mencionar algunos nombres: Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado, Germán Arciniegas, Hernando Santos, Guillermo Cano, Otto de Greiff, Yamid Amat, Germán Castro Caycedo, Juan Gossaín, Fernando González Pacheco, Manuel Zapata Olivella, María Isabel Rueda, Margarita Vidal, Gloria Valencia de C., Bernardo Hoyos, Enrique Santos Calderón, Plinio Apuleyo Mendoza, Álvaro Castaño Castillo, Fernando Gómez Martínez, Enrique Peñaloza, Daniel Samper P., Darío Arizmendi, Julio Sánchez Cristo, Felipe López Caballero, Alejandro Santos, Rodrigo Pardo, Alberto Zalamea, Eduardo Posada Carbó, Juan Lozano, Héctor Abad F., Eduardo Escobar, Óscar Collazos, Florence Thomas y Roberto Pombo.

Mi admiración para estos y mi perenne gratitud para quienes me han apoyado.
Foto: Internet