'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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LatinArte - Por Sergio Esteban Vélez

LatinArte
Por Sergio Esteban Vélez

La semana pasada, se cerraron con broche de oro las festividades de Latinarte, el nuevo festival de cultura latinoamericana en Montreal. Tuve el placer de asistir a varios de los actos organizados en el marco de este evento, y quedé tan positivamente sorprendido y tan compenetrado con los objetivos de este festival, que decidí felicitar personalmente a los organizadores. Y, tras una larga conversación sobre la situación de las Artes Plásticas y de la Literatura en Colombia, cuando menos lo esperaba, me invitaron a formar parte de su equipo. Esto me ha producido gran entusiasmo, puesto que son un grupo que ha realizado una labor admirable, de gran importancia en este país y conveniencia para los artistas latinoamericanos.

El buen resultado de este certamen se debe a la decidida entrega y a la perseverancia y visión de sus fundadoras, las comunicadoras y dirigentes culturales colombianas Ángela Sierra y Natalia Gnecco. El año pasado, este par de compatriotas de valía se dieron cuenta de que en Montreal, una de las ciudades con más festivales en el mundo y en cuya aglomeración urbana residen decenas de miles de latinoamericanos, hacía falta un megaevento que mostrara toda la riqueza y grandeza de nuestra cultura. ¿Y qué mejor para hacerlo que aprovechar la celebración de los Bicentenarios? Así, en el 2009, organizaron un primer conjunto de eventos acerca del arte y la cultura de nuestros países, anunciando que la gran fiesta sería en el 2010. Y, para suerte de la imagen de nuestras naciones, las cosas funcionaron finalmente.

Pero no fue fácil. Ya ustedes podrán imaginarse lo que para estas corajudas gestoras significó decirse a consagrar su tiempo y su energía a hacer realidad la idea que en buena hora les vino. Primero, esbozaron la estructura, los enfoques y el derrotero de esta empresa; luego, convencieron a los mejores representantes de la cultura latinoamericana en Quebec de unirse a la causa, con su consejo y sus iniciativas, y, después, lo más difícil: persuadir a entes públicos y privados del Canadá de la importancia de apoyar un evento de este tipo. Y, a pesar de que muchos les dijeron que estaban “arando en el mar”, su determinación y obstinación fueron mayores, tan poderosas, que lograron que la fe que transpiran contagiara a representantes del Gobierno, de las universidades más prestigiosas de la ciudad, de algunas de las entidades culturales más representativas de la misma, y de unas cuantas empresas privadas que le apostaron al talento de nuestra gente. ¡Todo esto “con las uñas”!

La edición de Latinarte que acaba de terminar fue un evento de grandes proporciones, asombroso (yo diría que “milagroso”) para un certamen incipiente. Incluyó una exposición colectiva de artistas de seis países de América Latina; una, de fotografía; veladas de poesía y literatura; un ciclo de cine latinoamericano; un seminario de formación para artistas; espectáculos danzas y músicas de América Latina, incluyendo una presentación del músico colombiano Roberto López, quien fue escogido este año como “Artista Revelación” de Radio-Canadá.

Se llevó a cabo, además, una programación dancística especial para destacar la designación del tango como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

Y, para resaltar la fiesta del Bicentenario, convocaron a conferencias sobre el tema y comprometieron a Jean-François Léclerc, el director del emblemático Centro de Historia de Montreal, para presentar en las exclusivistas salas de ese antiguo y bellísimo edificio una exposición destinada a exhibir la evolución de las principales ciudades de nuestro continente, a lo largo de estos dos siglos de Independencia. La muestra fue conformada por una serie de “cápsulas temáticas”, que ilustraban acerca de los hitos de la historia de América Latina: poblaciones, paisajes urbanos, religiones, política, conflictos, esclavitud, principales trabajos de infraestructura, grandes acontecimientos, modernidad arquitectónica, patrimonio, etc.

Por lo demás, las materializadoras de esta proeza organizaron también, en la Universidad del Quebec, un Encuentro Internacional de Blogueros Latinoamericanos, que contó con la presencia física o virtual de blogueros de la talla de la cubana Yoani Sánchez, exaltada con algunos de los premios periodísticos más importantes del mundo.

A la alta calidad de la programación, habría que sumarle la sorprendente capacidad de convocatoria de las directoras: todos los eventos contaron con masiva asistencia (de público y de personajes de la talla de la Ministra de Cultura del Quebec), incluyendo aquellos, como los de Poesía (y en español), que normalmente son tan escasos de audiencia. Doble mérito, entonces, teniendo en cuenta no sólo las dificultades económicas y de comunicaciones, sino también la vasta y excelente oferta cultural habitual de la ciudad, con la que tuvieron que competir.

En suma, Latinarte logró lo que se abstuvieron de hacer la inmensa mayoría de los cuerpos diplomáticos de nuestros países, a la hora de celebrar como es debido los 200 años de la constitución de nuestras naciones como repúblicas.

Afortunadamente, hay personas, como los líderes de Latinarte, que optan por misiones como la de mostrar en Norteamérica la otra cara América Latina, especialmente de Colombia, esa que nada tiene que ver con drogas, ni con corrupción, ni con violencia.
Foto: Internet