'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

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25 años de la Revista Mefisto - Por Sergio Esteban Vélez

25 años de la Revista Mefisto

Por Sergio Esteban Vélez

Por estos días la revista Mefisto, una de las más corajudas y meritorias del panorama cultural de nuestra nación, está cumpliendo un cuarto de siglo de existencia. Y para celebrar estos veinticinco años de loable labor, ha publicado un número especial, en edición de lujo, con ensayos y poemas de algunos de nuestros más promisorios escritores.

Fundada en Pereira, el 25 de julio de 1985, Mefisto ha consolidado su prestigio entre los intelectuales de Colombia, gracias al buen criterio de su fundador y director, Germán López Velásquez, quien ha sabido escoger a los mejores creadores literarios y artísticos de nuestra patria para hacer parte de su equipo de colaboradores. Por sus páginas han pasado nombres de la talla de los de Manuel Mejía Vallejo, Rafael Gutiérrez Girardot, Enrique Buenaventura y R.H. Moreno Durán, amén de casi todos los principales poetas colombianos de los últimos treinta años.

Fue el maestro David Manzur quien me introdujo al trabajo quijotesco de López Velásquez. Corría el año 2005 y, en la celebración de sus veinte años, Mefisto había publicado un exquisito especial sobre la obra de este insoslayable artista colombiano. Desde entonces, no he dejado de recibir con entusiasmo cada nuevo número de esta revista y me he convertido en un admirador de Germán López, quien, al ejercer el sacerdocio cultural, ha hecho de la gestión de las artes y las letras no una profesión, sino «una misión».

Y es que el nombre de López puede ser sinónimo del desarrollo cultural de Risaralda en los últimos cinco lustros. Son pocas las empresas humanísticas de envergadura que se hayan desarrollado recientemente en esa región que no hayan contado con el apoyo de su espíritu hiperactivo, de su visión forjadora de utopías y de su voluntad firmísima, que no conoce de imposibles y que no desfallece ante la hostilidad de un medio tan difícil para la propulsión de la cultura como es el de nuestras ciudades intermedias. Sería interminable mencionar la lista de todas las entidades que han tenido el privilegio de tenerlo en su nómina de miembros más activos, pero quisiera permitirme, por lo menos, referirme al trabajo de promoción de la Literatura que ha llevado a cabo al frente de la Sociedad de Escritores de Risaralda, de los talleres literarios de las universidades Libre y Tecnológica de Pereira y del Instituto de Cultura de esa ciudad. Es increíble, además, la cantidad de tertulias culturales y de concursos de Literatura que ha fundado o impulsado.

Y su afán de inocular en la comunidad la pasión por la cultura lo ha llevado también a establecer lazos con numerosas instituciones nacionales e internacionales. Muchas de ellas lo han nombrado miembro de honor; otras, lo han exaltado con sus más altas condecoraciones. Valga la pena hacer referencia a la Orden de las Artes y las Letras, que le otorgó el Estado brasileño de Bahía, o al hecho de que la Casa de la Cultura, el Arte y la Ciencia, adscrita a la ONU, le haya conferido su máximo galardón.

Y este trabajo perseverante y tenaz de Germán López ha venido acompañado de un acucioso quehacer en dos campos tan importantes como son los del Derecho y del Periodismo.

Como abogado, López se ha especializado en la rama del Gobierno, y ha ejercido la cátedra por años. Y, como periodista, ha tenido la oportunidad de orientar algunos de los medios más importantes de su ciudad, como son los periódicos La Tarde y el Diario. Sin embargo, al darse cuenta de que la verdadera carencia del periodismo en su comunidad estribaba en la ausencia de un periodismo cultural realmente libre, expedito y efectivo, decidió dejar a un lado la conducción de medios masivos y centrarse en sacar adelante el sueño de Mefisto.

Hoy, tras 25 satisfactorios años de batallar, el sueño de Germán de lograr un Eje Cafetero floreciente en amor por la cultura y por la civilidad es cada vez más realizable. Esperamos seguir contando por muchos años más con la inalterable energía esperanzadora de esta revista. !Feliz cumpleaños, Mefisto !
Foto: Internet