'La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos... Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público... Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al público'. 'El periodismo verdadero se asegura de no parcializarse jamás, pase lo que pase... Si el periodismo es ético y profesional ofrecerá las dos caras de una moneda, la versión de cada bando en un conflicto, y las mostrará siempre en partes iguales... Si no lo hace, entonces no es periodismo: Es sólo basura, y de la peor clase, es decir, la típica basura que se vende a si misma a cualquier otro interés político o económico distinto de la verdad real de las cosas'. Joseph Pulitzer.

Amigos de Contextus RadioVideo Digital

Amigos Proyecto Contextus en NetworkedBlogs

Cuba: Despidos y privatización - Por: Claudia Cadelo

Cuba: Despidos y privatización
Por: Claudia Cadelo
Octavo Cerco

Trabajar para el estado es un suplicio: el salario no alcanza para nada, la productividad es nula, la contabilidad caótica y para colmo hay que soportar las abúlicas reuniones de un sindicato que representa a cualquiera menos al trabajador. Sin embargo, hay quienes han asumido todas estas condiciones con estoicismo y han aguantado años y años de estatismo en sus puestos de trabajo. No es masoquismo lo que los clava al el enjambre de la burocracia estatal, sino la poca fe en que una inversión privada les durará lo bastante como para llegar a viejos.


No es la primera vez que el gobierno decide –con la soga al cuello- permitir la iniciativa ciudadana para sostener la economía nacional. Ya vimos en los años noventa el surgimiento de los paladares, las casas de alquiler, los boteros, los puestecitos de comida y los de útiles del hogar. Hoy no queda casi nada de aquella explosión de trabajadores por cuenta propia. Ese es el problema ¿por cuánto tiempo se podrá mantener un negocio?
Montar un paladar, alquilar una habitación o vender pizzas no es una inversión a corto plazo. La gente quiere ver el fruto de su esfuerzo pero la probabilidad de que un día un burócrata tocará a la puerta para llevarse todos los permisos ha sido cíclica en la historia de la revolución. Tengo una amiga que tuvo una paladar bastante popular durante dos años, una tarde llegó un inspector y se llevó los papeles para “verificarlos”. Aún hoy espera que se los devuelvan. No pudo volver abrir la puerta de su restaurante. No recibió explicación alguna. No cometió ningún delito. (Foto: Internet)